28 de September de 2018 Rogério Minhano

La venta del Café Hostel es el inicio de un nuevo ciclo de hqbeds

Hace cinco años el Café Hostel completó su mes inaugural con un increíble 11,6% de ocupación. Las instalaciones se ponían cada día más listas. César y yo no parábamos de comprar cosas e instalar en las habitaciones, sala y áreas de convivencia. Fue un momento especial para nosotros porque todo el proceso de alquiler de la casa, obras, mejoras, proyecto, todo aquello había demandado mucha energía y empeño, y ver el hostel funcionando era un alivio. La casa ya era legal antes de alquilar. Un sobrón en el área noble típica de la década de los 60 con habitaciones grandes, sala, ante-sala y patio trasero. Era exactamente lo que buscábamos y nuestro proyecto lo hizo todo mejor. Pocos proyectos de adaptación de una casa familiar en un albergue aprovechó tan bien los espacios como el proyecto del Café Hostel. Para hacer todo mejor, nuestra ubicación es matadora. Personalmente, la Vila Madalena es el barrio que más me gusta en la ciudad. La gente de allí tiene una vibración diferente, ese barrio es especial.

La lucha para hacer la empresa no sólo existir, sino crecer y prosperar, fue tremenda. En los últimos cinco años, todos los días, el hostel ha tomado parte de mi capacidad y esfuerzo mental. Hace tiempo no soy el dueño de hostel presente que el Café merece. Hace tiempo que este proceso de transferencia de responsabilidad viene ocurriendo y, confesado, en los últimos meses, Luís y Karina tomaron cuenta del hostel por completo. Digo eso con felicidad en el pecho porque ambos llegaron allí sin saber nada de hostel. Ellos tenían alguna experiencia en otros lugares, pero fue el Café que formó sus mentalidades y les dio la vivencia necesaria para llegar aquí. Ambos entraron como voluntarios que venían a São Paulo en busca de algo nuevo. En el Café ellos aprendieron el día a día de un albergue, crearon raíces y están creciendo.

En los últimos días cerramos ese ciclo y el hostel acaba de ser vendido. Luis de Lyon, nuestro amigo y socio de todas las horas compró nuestra parte y desde ahora es el responsable legal de la empresa. Haciendo una retrospectiva rápida de la historia, iniciamos el año 2016 en una encrucijada. La hqbeds cada día tomaba más cuerpo y exigía cada vez más nuestra concentración y dedicación. Para hacer posible la conducción de las dos empresas al mismo tiempo, iniciamos un proceso de concientización y empoderamiento de nuestros empleados. Luis y Karina eran nuestros principales recepcionistas y nuestra apuesta era que ellos, juntos, se completarían y darían cuenta de mantener todo funcionando. De aquí para allá, mes a mes, ambos fueron ganando más responsabilidad, tarimba, forma y confianza. Siempre creí que trabajar el pensamiento en equipo es la clave: tener un sueño, montar un plan para alcanzarlo, compartir ese sueño con sus pares y trabajar para hacerlo realidad. Separar tareas y mandar en las personas, aunque funcione por un tiempo, no crea raíces suficientemente fuertes para soportar las tretas del camino. ¡Teníamos un sueño! Queríamos hacer nuestra trayectoria una realidad. Luís y Karina nos dieron un soporte enorme y eso nunca olvidaré.

César y yo, cada uno de su manera, amamos lo que hacemos. Personalmente, creo que hqbeds el proyecto más interesante que he desarrollado en la vida. Ahora tenemos un nuevo camino para recorrer y lo que me hace creer en un futuro próspero es que ya no sólo somos los dos. No estamos más solos en el bosque oscuro y con sólo una faquinha del rambo en la mano. Hay un equipo de profesionales con nosotros y es con ellos que frenar las próximas batallas. La venta del Café sirve a dos propósitos: el primero es abrir el camino a Luis y Karina. A partir de ahora ellos caminarán solos. El segundo es hacer que aquel hambre de trabajo, una voluntad inmensa de hacer acontecer, vuelva a ser el centro de nuestra mentalidad emprendedora.

Con todo el pensamiento positivo que consigo, deseo que el Café siga fuerte y haga sus raíces cada vez más firmes en nuestra ciudad.

Buena suerte Luis y Karina.

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